
Entre el 21 y el 23 de Septiembre ocurre el equinoccio de primavera para el hemisferio sur. Los equinoccios son los momentos del ciclo de la tierra, en su movimiento alrededor del sol, donde se iguala la duración del día y la noche. Tenemos dos equinoccios cada año uno en primavera y otro en otoño, cada equinoccio marca un equilibrio entre la luz y la sombra, luna y sol, femenino y masculino. Son fechas que han sido celebradas en muchas culturas ancestrales.
El equinoccio de primavera se ha celebrado desde la antigüedad con la fiesta de Ostara, que significa Pascua en las raíces etimológicas alemanas e inglesas, también se le conoce como «Luz de la Tierra»(Alban Eiler). En esta fiesta se celebraba la vuelta de la primavera, de la vida y de la fertilidad a la tierra. Siendo evidente el cambio que se manifiesta en la naturaleza que se renueva, se llena de colores y de nueva vida.
Para los Celtas el equinoccio de primavera era una fiesta fija porque coincidía con la entrada del Sol en la constelación de Aries y con la Luna llena que era muy cercana. El equinoccio señala justo el momento de la unión en un simbolismo cósmico, junto al despertar de la Naturaleza; Se celebraba la unión entre la divinidad masculina, de la esfera solar, y la femenina, ligada a la tierra o la luna, así el Dios Sol se empareja con la Diosa Tierra. En este día se encendían fuegos rituales en las colinas y, según la tradición, mientras más resistía el fuego encendido, más agradecida y abundante sería la tierra. Los Druidas, aprovechaban la correspondencia perfecta entre las horas de sol y las nocturnas para celebrar sus rituales.
Esta fiesta celebraba el equilibrio y la armonía en el Universo, es un periodo rico en fertilidad, amor, colores, una estación de creatividad y danzas alegres. Para toda la Naturaleza el Equinoccio es el momento del encuentro entre la Diosa y el Dios, es el periodo en que se sale de la hibernación del largo invierno y tiene lugar el primer encuentro con el Otro, con el enamoramiento y la transformación. El termino viene del nombre de la antigua Diosa alemana de la fertilidad y de la primavera, Eostre, Oestara u Ostara, cuyo símbolos son las guaridas de las liebres, los huevos de los pájaros, mariposas, larvas y la Luna nueva.
El Equinoccio de Primavera es el periodo en el cual los cuatro elementos: Aire, Fuego, Agua y Tierra, se encuentran en la fase de mayor luminosidad: el Aire está alegre por los vientos suaves, el Fuego empieza su obra de transformación, las lluvias de primavera quitan la sed y preparan los campos y la Tierra, que está más fértil que nunca.
Los celtas y las culturas paganas decían que en el amanecer del equinoccio un conejo blanco surgía de la espesura de los bosques y enterraba huevos de oro en los huecos de los árboles. Aquel que lo encontrara estaría en posesión de la abundancia durante todo el año. Es el origen de la tradición de esconder y buscar huevitos pintados de colores, los huevos simbolizan la fertilidad y la abundancia.
Es interesante analizar que en el hemisferio norte el equinoccio de primavera ocurre el 21 de marzo, donde se celebra Ostara y también la fiesta católica de Pascua de resurrección. Entonces se puede pensar que la celebración de Pascua por la muerte y resurrección de Cristo tiene un origen pagano o que la iglesia católica hizo coincidir las fechas para sacralizar esta celebración y reemplazar estas festividades.
El Equinoccio marca un punto de equilibrio y el inicio de un ciclo de abundancia y fertilidad, donde aparecen los brotes y flores, que en su aspecto energético serían los primeros avances en alcanzar nuestras metas, la primavera nos da la energía y el impulso adicional para llegar al verano, donde tendremos frutos y resultados. Es tiempo de la belleza, de abrirse al amor y al romance, empezando por el amor a sí mism@s que puede traducirse en cuidados a nuestro cuerpo: con masajes, haciendo deportes, hacer un cambio de imagen y de guardarropa, mejorando la alimentación y cuidando la salud; y cuidados a nivel mental y espiritual: lecturas de libros de autoayuda, preocuparnos del desarrollo personal, realizar actividades que nos apasionan y de crear momentos felices con la familia y/o con amigos.
Maneras de celebrar el Equinoccio de Primavera:
-Abrir las ventanas para dejar que el viento cruce toda la casa, limpiando las influencias del invierno.
-Decorar la casa con flores de primavera, con velas coloreadas en tonos amarillo, malva, celeste y verde.
-Cuidar las flores recién florecidas en los jardines y en los campos.
-Preparar tartas y dulces, decoradas con flores comestibles y hierbas.
-Se pintan y decoran huevos (duros y coloreados con colores alegres) y se esconden en los jardines, donde los niños juegan en pequeñas competiciones para encontrarlos.
-Se disponen en círculos velas color pastel junto con macetas con flores primaverales.
-Plantar semillas o crear jardines con plantas curativas y mágicas.
-Caminar por el bosque o lugares de naturaleza
– Hacer un baño con pétalos de flores y un poco de miel (recomiendo las rosas orgánicas o los crisantemos amarillos)
Feliz Equinoccio!!